Austin Osman Spare. Figura discursiva y procesos fundacionales de la modernidad

            Austin Osman Spare. Figura discursiva y

         procesos fundacionales de la modernidad

Guadalupe Pérez

Austin Osman Spare (AOS) (1886–1956) fue un pintor, dibujante, escritor y ocultista británico cuya irrupción temprana en el circuito artístico londinense fue leída por la prensa de su época como un acontecimiento excepcional. Tras su primera exposición a los diecisiete años en la Royal Academy de Londres en 1904, diversos periódicos lo presentaron como una figura singular; tal como señala Judy Aiken, “a los periódicos les encantó la idea de este joven inusual y lo aclamaron como un joven genio” (Aiken, The Elephant, 2016). Sin embargo, esta temprana visibilidad institucional dio paso a un progresivo desplazamiento del circuito artístico dominante, motivado tanto por su desencanto con un mundo del arte que consideraba superficial como por su rechazo explícito a la academia, la que abandonó en 1905. 

El presente trabajo se propone articular la figura de AOS —en tanto artista, escritor y ocultista— con la problemática vinculada al proceso de fundación de la modernidad artística, entendiendo dicha figura como una construcción discursiva legible desde marcos teóricos posteriores. Esta problemática remite, en primer lugar, a la imposibilidad de fijar un comienzo estable y definitivo de la modernidad, entendida no como un punto de origen fechado, sino como un proceso histórico atravesado por tensiones y reconfiguraciones. En este sentido, Eliseo Verón (1975) denomina “proceso de fundación” a la coexistencia conflictiva —no armónica ni lineal— entre una manera de hacer que se abandona y otra que aún no se encuentra plenamente consolidada.

Para abordar este período de transición, el trabajo se apoya en dos desarrollos conceptuales que permiten pensar los modos en que se redefine el estatuto de la obra de arte. Por un lado, la conceptualización de Arthur Danto (1999) en torno al pasaje de una narrativa mimética a una narrativa moderna caracterizada por la autorreferencialidad. Este desplazamiento supone abandonar la concepción del cuadro como una “ventana” que representa el mundo exterior (heterorreferencialidad), para dar lugar a una práctica artística que toma conciencia de su propio lenguaje. Lejos de producirse como un quiebre inmediato, este pasaje se manifiesta como un proceso gradual, en el cual muchas obras quedan situadas en un espacio intermedio. Gran parte de la producción de AOS puede inscribirse precisamente en este umbral narrativo.

Por otro lado, el ideal de “pureza” formulado por Clement Greenberg (1965), que concibe la modernidad como un proceso de autonomización y depuración del medio artístico, funciona aquí como un marco normativo de legitimación de la modernidad artística, frente al cual la obra de AOS aparece como tempranamente disonante. Lejos de consolidar una especificidad disciplinar, su práctica se presenta como un espacio híbrido en el que se intersectan arte, ocultismo, literatura, cultura de masas y mitología personal, poniendo en crisis la autonomía defendida por el formalismo modernista y tensionando los límites mismos del proyecto moderno. En este sentido, resulta significativa la siguiente anécdota recuperada del catálogo de la muestra Austin Osman Spare de 2017: “poco después de la guerra  concibió la idea de organizar exposiciones a precios accesibles en pubs del sur de Londres, y montó tres de ellas con distintos grados de éxito” (Baker, 2017) -imagen 01-, gesto que refuerza su posicionamiento marginal respecto de las instituciones artísticas consolidadas.

Desde esta perspectiva, AOS reúne las condiciones para ser pensado dentro de un proceso de transición, ya que su figura oscila entre lo que ya no es y lo que aún no se encuentra plenamente estabilizado. La hipótesis de este trabajo sostiene que la figura discursiva de AOS funciona como un caso que permite articular discusiones en torno a los procesos fundacionales del arte moderno. Esta condición no se fija en el momento de su emergencia, sino que se construye retrospectivamente a partir de marcos teóricos y narrativas históricas posteriores.

La figura de AOS como dispositivo para pensar la modernidad

Siguiendo a Verón (1975), entendemos que “un proceso de fundación tiene la forma de un tejido extremadamente complejo de conjuntos discursivos múltiples, la forma de una red intertextual que se despliega sobre un período temporal dado” (Verón, 1975:37). En este caso, dicho período corresponde a la vida productiva (1904-1956) de AOS. No obstante, este ensayo se circunscribe a un corpus específico que permite construir esa red intertextual: el posteo realizado en 2012 de la nota El ascenso y caída (y ascenso) del artista y mago Austin Osman Spare por la revista digital The Teeming Brain ; la nota escrita por Phil Baker en 2011 para The Guardian, titulada Austin Osman Spare: Cockney Visionary ; el catálogo de la muestra Austin Osman Spare realizada en 2017 en el Viktor Wynd Museum of Curiosities, Fine Art & Natural History , la nota de Judy Aiken Las visiones de Austin Osman Spare publicada en The Elephant Magazine en 2016 , que, al igual que The Teeming Brain, incluye el video de The Cultural Show de la BBC; y, por último el artículo del año 2015 The Mansion House Tavern of Crossed Destinies. Reading the tarot deck of Austin Osman Spare de Jonathan Allen. Estos textos construyen y posicionan la figura de AOS en un lugar fundacional.

A partir del análisis del corpus, se sostiene que la figura discursiva de AOS opera como un dispositivo para pensar la modernidad. Los textos no lo construyen únicamente como un creador excéntrico o marginal, sino como una figura situada en el umbral entre la clausura de la narrativa mimética heredada y la emergencia de formas aún no estabilizadas del arte moderno. En este sentido, AOS es inscrito retrospectivamente —a partir de estas condiciones de reconocimiento— como un punto de inflexión, de modo que su obra resulta legible como fundacional sólo desde marcos interpretativos posteriores.

Este trabajo se centra en los discursos críticos, curatoriales y teóricos que producen y estabilizan discursivamente la figura de AOS como una instancia fundacional dentro de la modernidad. En este marco, las imágenes aquí incluidas no cumplen una función ilustrativa en sentido descriptivo, sino que operan como soportes visuales de distintas operaciones discursivas, permitiendo visualizar los modos en que su obra es reinscripta retrospectivamente en narrativas históricas diversas.

Cambio de régimen artístico y reconocimiento retrospectivo

En relación con la noción de pureza formulada por Greenberg, AOS aparece como una figura que tensiona tempranamente ese ideal moderno al desarrollar una práctica híbrida en la que se intersectan arte, ocultismo, literatura, cultura de masas y mitología personal. Lejos de orientarse hacia una depuración del medio o una autonomía disciplinar estricta, su producción se caracteriza por una circulación constante entre lenguajes, procedimientos y registros diversos, lo que dificulta su inscripción en una lógica de especificidad del medio.

En este sentido, resulta significativo que los discursos críticos destaquen el carácter mutable y no estabilizado de su obra. Tal como señala el catálogo que forma parte del corpus“uno de los aspectos más extraordinarios del arte de Spare es su rango camaleónico de estilos y modos, que incluye el dibujo automático —desde el garabato fértil del que emergen vagamente rostros hasta los personajes más elaborados de sus libros de comienzos de los años veinte, A Book of Automatic Drawing  y The Book of Ugly Ecstasy ” (Baker, 2017:07). Esta descripción no apunta únicamente a una diversidad estilística, sino que pone en evidencia una práctica que resiste la lógica de especificidad del medio defendida por el formalismo modernista.

Portrait of the Artist & His Wife (1912) -imagen 02- resulta particularmente elocuente para pensar los límites del ideal de pureza formulado por Clement Greenberg. Aun cuando la obra puede inscribirse, en términos formales, dentro de una tradición figurativa reconocible, la incorporación de texto manuscrito, signos esotéricos y marcas autorreferenciales introduce una dimensión simbólica que desborda la autonomía del lenguaje visual. La imagen no se presenta como una exploración autorreflexiva del medio, sino como un dispositivo híbrido en el que representación, escritura y sistema de creencias se articulan en un mismo plano, poniendo en crisis la lógica de especificidad disciplinar defendida por el formalismo modernista.

Ejemplo de hibridez y resistencia a la lógica de especificidad del medio.
Título: Portrait of the Artist & His Wife(1912) Técnica: tizas de colores y tinta sobre papel.
https://thelasttuesdaysociety.org/wp-content/uploads/2021/05/Spare-BROCHURE-low-res.pdf

Desde la perspectiva greenbergiana, la modernidad artística se define por un proceso de autonomización y purificación del lenguaje propio de cada disciplina. Sin embargo, al intentar dar cuenta de prácticas como la de AOS, los límites de esta noción se vuelven evidentes. “Su estilo abstracto y onírico estaba cargado de significados ocultos” (Aiken, 2016), introduce una capa de significación simbólica y esotérica que desborda la autonomía del lenguaje visual. En estos casos, el formalismo permite identificar una tensión con el ideal moderno de pureza, pero resulta insuficiente para dar cuenta de prácticas cuya producción de sentido no se agota en la organización formal del medio artístico.

La propuesta de Arthur Danto permite desplazar el eje de la discusión: ya no se trata de evaluar si una obra cumple con los criterios normativos de la modernidad, sino de comprender cómo se transforma la narrativa que define qué cuenta como arte. El pasaje de la mímesis a la autorreferencialidad introduce un marco especialmente productivo para pensar prácticas situadas en un umbral, cuya legibilidad depende de condiciones históricas de reconocimiento posteriores. El quiebre de la narrativa mimética no ocurre sólo mediante la negación de la representación, sino a través de la problematización de los criterios que organizaban su lectura. Desde esta perspectiva, la obra de AOS desestabiliza la mímesis desde adentro: el automatismo, la distorsión fisiognómica —visible en la deformación expresiva de los rostros— y la temporalidad sidérea —vinculada a imaginarios astrológicos y cósmicos— no anulan la figura, sino que la someten a un régimen de sentido no narrativo ni ilustrativo, anticipando un arte que ya no puede explicarse únicamente por correspondencia con el mundo visible.

Esta lógica de anticipación se evidencia, precisamente, en la inestabilidad de las categorías a través de las cuales AOS es leído retrospectivamente. Tal como señala el catálogo de nuestro corpus, “Spare pasó los años veinte internándose en el dibujo automático y ‘psíquico’, solo para encontrarse en la década de 1930 con una nueva identidad que le fue impuesta: la de primer surrealista”, identificación reforzada por titulares periodísticos de tono sensacionalista (en 1936) como “El padre del surrealismo – es un cockney”  (Baker, 2017:06) -imagen 03-.

Ascenso del Ego de Éxtasis en Éxtasis, imagen perteneciente a The Book of Pleasure
(1913) propietario: The Viktor Wynd Museum of Curiosities, Fine Art & Natural History
https://en.wikipedia.org/wiki/Austin_Osman_Spare 


 La misma fuente indica que esta lectura fue posteriormente inscrita en nuevas narrativas históricas: “no sólo fue considerado en la década de 1930 como un proto-surrealista británico, sino que en los años sesenta el crítico Mario Amaya lo interpretó como el primer artista pop de Gran Bretaña” (Baker, 2017:07) -magen 04-.

AOS trabajando en su estudio en Brixton (november, 1947)
© Chris Ware/Keystone Features/Hulton Archive/Getty Images
https://www.ft.com/content/f8ecb986-f1b5-4df0-9c59-0f2aa2b5fd9e

A partir de los aportes de Danto, la obra de AOS se vuelve legible no tanto en el momento de su producción como a partir de narrativas históricas posteriores que habilitan los marcos conceptuales necesarios para su lectura. Su carácter “anticipatorio” no reside en la formulación explícita de un programa estético reconocible como parte del arte moderno, sino en el hecho de que su práctica excede las categorías disponibles de su tiempo, adquiriendo sentido sólo en instancias de lectura posteriores.

Desde la perspectiva de Verón, la construcción de la figura de AOS responde a una lógica fundacional entendida no como un origen empírico o cronológicamente fechado, sino como el efecto de una red intertextual de discursos que, al articularse, reorganizan retrospectivamente su sentido histórico. En este marco, AOS es posicionado entre “lo que ya no es” —la representación académica, la moral victoriana, la unidad del sujeto— y “lo que todavía no ha acontecido”, es decir, un conjunto de problemáticas y sensibilidades que solo adquirirán centralidad en décadas posteriores.

Esta tensión entre un régimen de sentido en retirada y otro aún no estabilizado coincide con lo que Verón (1975) denomina un proceso de fundación: un momento productivo en el que se reconfiguran sentidos, prácticas y posiciones discursivas sin que ninguna de ellas se encuentre plenamente consolidada. Desde esta perspectiva, la figura de AOS se define como una figura cuya condición fundacional se construye a partir de lecturas posteriores que lo sitúan en un umbralentre dos regímenes estéticos.

Los textos del corpus participan de esta operación de reinscripción retrospectiva. Así, Jonathan Allen lo describe a AOS como “una especie de héroe popular: un hechicero tenaz y anti-establishment” (Allen, 2025). una caracterización que no remite tanto a su posición histórica efectiva como a una forma contemporánea de lectura que reordena su figura en clave disidente. Del mismo modo, el artículo de The Teeming Brain señala que “Spare ha sido retomado por novelistas gráficos y músicos experimentales”, subrayando el desplazamiento de su obra desde un circuito marginal hacia nuevos marcos de legitimación cultural.

Esta lógica de reconocimiento retrospectivo se condensa de manera particularmente elocuente en la muestra Fallen Visionary(Cuming Museum, 2010),  cuyo propio título sintetiza la operación discursiva mediante la cual AOS es reinscripto como “visionario”. En este sentido, su figura opera como un dispositivo para pensar los procesos fundacionales del arte moderno, no como un origen estable, sino como un efecto producido por redes de lectura que construyen retrospectivamente su carácter anticipatorio.

En conjunto, la lectura de la figura de AOS a partir de los aportes de Greenberg, Danto y Verón permite pensar el cambio de régimen artístico no como una ruptura nítida ni como un pasaje lineal, sino como un proceso atravesado por tensiones, desplazamientos y operaciones de relectura retrospectiva. La noción greenbergiana de “pureza" pone en evidencia los límites de una concepción normativa de la modernidad al enfrentarse con una práctica como la de AOS, marcada por la hibridez y la contaminación entre lenguajes. La perspectiva de Danto, por su parte, habilita comprender cómo esa práctica deviene legible en el marco de la narrativa moderna que reorganiza las condiciones de sentido, más allá del contexto inmediato de producción. 

Finalmente, la noción veroniana de proceso de fundación permite situar estas operaciones en el plano discursivo, entendiendo la condición “fundacional” de AOS no como un origen empírico, sino como el efecto de una red de lecturas que lo posicionan en un espacio intermedio, entre un régimen estético en retirada y otro aún no estabilizado. Desde esta perspectiva, el cambio de régimen estético se configura aquí como un campo de disputas y reconfiguraciones, en el que ciertas prácticas no inauguran lo moderno, pero lo vuelven pensable, adquiriendo su estatuto únicamente a partir de procesos de reconocimiento retrospectivo.

El tarot de AOS: futuro–presente–pasado

Su obra y su figura adquieren una nueva relevancia a partir de la inclusión de su mazo de tarot - el tarot es un sistema simbólico conformado por 78 cartas ilustradas- en la muestra Tarot: Origins and Afterlives (The Warburg Institute, 2025), instancia que reactiva esta producción dentro de debates más amplios en torno a la modernidad artística.

Si este trabajo se centrara exclusivamente en el tarot, podría formularse una hipótesis análoga a la desarrollada a lo largo del ensayo. La baraja concebida por AOS combina simbolismo esotérico y una lógica visual fuertemente autorreferencial, en la que las imágenes no responden a los arquetipos iconográficos clásicos del tarot, sino que se organizan a partir de su sistema ocultista personal. El mazo puede leerse como una reconfiguración del lenguaje del tarot más cercana a la experimentación que a la reiteración de un canon iconográfico preexistente -imagen 05-.


Las cartas establecen relaciones internas mediante fragmentos y líneas que atraviesan varias imágenes, mientras cada una conserva autonomía. Así, el tarot se convierte en un dispositivo donde convergen imagen, escritura y doctrina simbólica, y el soporte deja de ser mero vehículo para formar parte constitutiva del sentido, desplazando la mímesis hacia un arte concebido como pensamiento visual, en línea con Danto. 

Como señala un artículo de The Guardian, AOS “emplea imágenes y textos que tienden puentes entre las cartas, creando nuevas lecturas transversales anticipatorias del surrealismo” (Wroe, 2025) . 

Redescubierto en 2013 tras décadas perdido, el mazo confirma la lectura de Verón: su importancia no reside en su existencia histórica, sino en los procesos de lectura, circulación y reconocimiento que lo reactivan. Lejos de ser una anomalía, el tarot de AOS se inscribe coherentemente en una práctica artística que oscila entre lo que ya no es y lo que todavía no ha acontecido.

Conclusión

La práctica autorreferencial de AOS entrelaza imagen, pensamiento y sistema esotérico en un mismo gesto, tensionando la noción de “pureza” del medio formulada por Greenberg. Desde la perspectiva de Danto, esta producción permite comprender el estatuto artístico como efecto de una narrativa histórica; a su vez, desde Verón, su dimensión fundacional se comprende como un espacio de tensión entre lo que ya no es y lo que todavía no ha acontecido, activado por procesos de lectura y reconocimiento posteriores.

El tarot de AOS —concebido hacia 1906 y redescubierto en 2013— condensa de manera particularmente elocuente estas problemáticas. En él se articulan simbolismo esotérico, autorreferencialidad y una lógica visual autónoma, configurando un dispositivo en el que convergen imagen, doctrina y sistema simbólico. Más que un episodio marginal, el tarot confirma la coherencia anticipatoria de su práctica, cuya lectura se construye retrospectivamente a partir de nuevos marcos discursivos.

En este sentido, AOS no se presenta como un origen empírico ni como un fundador en sentido programático de la modernidad artística, sino como una figura cuya productividad teórica se activa en el umbral entre un régimen estético en retirada y modos de producción aún no estabilizados. Su producción se vuelve legible desde el presente a través de operaciones de reinscripción y reconocimiento que reorganizan su lugar histórico. En ese pliegue temporal —donde pasado, presente y futuro se rearticulan— la figura discursiva de AOS permite pensar la fundación de lo moderno no como un acontecimiento cerrado, sino como un proceso conflictivo y no lineal de producción de sentido, cuya legibilidad depende siempre de las narrativas que la actualizan.









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